Domingo en lluvia

Imagen de José Freixanes

Imagen de José Freixanes

Mi pueblo no es Caribe,

no siempre luce el sol.

A veces, la verdad, llueve a Dios mandar.

Y es entonces cuando alegra

atrancar la puerta,

arrebatar descanso a las persianas.

Me gusta mi pueblo llovido,

anegado en el calor de las castañas,

vino blanco calentito, el viento que silba

y mi abuelo que reclama:

“A ver, ¿quién falta? ¿Viene ese niño ya?”

Es la hora de encerrarnos en la casa, de alborotarnos todos juntos,

de acogernos en el júbilo de merendar a la gran mesa,

domingo de brisas familiares, de mimosa y cálida lluvia.

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