Escribir bien es gestionar, y también bailar

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«La danza», de Henri Mattisse

La escritura y la economía se parecen mucho en dos cosas: primera, las dos disciplinas generan urticaria, un irreprimible deseo de ulular y salir corriendo, que no tiene uno ganas de acercarse a Satanás; segunda cosa, las dos disciplinas nos ponen continuamente en el brete de tomar decisiones, es decir, de gestionar.

“Qué estilo tiene”, decimos a veces de los buenos escritores. “Qué estilo tiene”, decimos, también a veces, del elegante o la elegante que nos subyuga. El estilo es una cosa misteriosa, ¿verdad? Tan indefinible como ese algo que nos hace enamorarnos de una persona y no de otra. El estilo es misterioso pero también muy terrenal. Está al alcance de cualquiera que decida trabajar a conciencia sus decisiones. Tiene estilo al vestir quien elige la ropa en consonancia con lo que quiere ocultar y destacar de su físico. Tiene estilo al escribir quien selecciona cuidadosamente las palabras que alimentan un mensaje y, al mismo tiempo, prescinde por completo de aquellas otras que sólo introducirían ruido, una molesta distracción, en aquello que quiere comunicar.

Tiene estilo quien consigue ser memorable, quien potencia su marca personal, quien introduce en su atuendo siempre oscuro un volandero pañuelo de colores chillones, o quien consigue imprimir a su escrito ritmo y seducción, ¡mambo!

Escribir con estilo es como bailar. Le exige a uno moverse con exactitud matemática, pero también como si no se estuviera haciendo esfuerzo alguno, como si no hubiera pasos que contar, sino música que sentir.

¿Quiere aprender a bailar? ¿Prefiere el mambo que sale de dentro a los gestos insulsos de los bailones de academia? ¿Odia las frases robóticas y envaradas, los aburridos blablabla-rollos? Pues, para empezar, póngase delante del espejo y practique estos cinco gestos de rebeldía que aquí le dejo:

1-Mezcle oraciones cortas y largas

2-Juegue con los muchos matices que caben en  los  tiempos verbales.

3-Escriba fiándose de usted, no de los que se asoman por su escritorio

4-Redacte de vez en cuando párrafos de una sola línea, intercalados entre otros más largos

5-No  corrija leyendo. Mejor, escuche su texto.

Y sobre todo, acuérdese de que los manuales de redacción, igual que las clases de baile, sólo proporcionan pistas. Es a usted mismo a quien en última instancia le corresponde gestionar y decidir, elegir entre bailar con estilo o con el más académico y burocrático de los envaramientos.

En todo caso, si aún no se siente con fuerzas para salir al ruedo, y prefiere entretenerse observando cómo actúan los bailarines con algo de experiencia, véngase conmigo. Se lo pasará bien.

Acerca de Esclavitud Rodríguez Barcia

Periodista y escritora, autora de las novelas "Un rumor que no se va" y "Nunca más tu sombra junto a mi". Ha trabajado como consejera técnica en la Secretaría de Estado de Comunicación (España) y formó parte del equipo fundador de Inversor Ediciones. Redactora en prensa económica y creatividad publicitaria. Nació en Vigo en 1961. Es Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense y Máster en Comunidades Europeas por la Escuela Diplomática de Madrid.
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