Política-ficción: personajes en campaña. Don Eduardo, el jarrón chino

"Cabeza de anciano". de Giorgio de Chirico

«Cabeza de anciano». de Giorgio de Chirico

«Morgado, el líder del Partido Liberal en Galicia, temía a Baira. Le temía casi tanto como al afilado desprecio que recibía un día sí y al otro también de Eduardo Cebeiro, ex líder del PL, político retirado, patriarca de Galicia que sólo a medias, y con muy malos modos, se dejaba vencer por la edad. La vejez extrema fue lo único que había convencido a Don Eduardo de abandonar la política y abrir camino al joven Morgado para que recogiera su herencia.

Morgado asumió la tercera legislatura consecutiva del PL al frente de la Xunta sabiendo perfectamente cuál era su situación y por qué había ganado. En los ocho años anteriores, el venerado y no siempre venerable Cebeiro había trabajado como un loco, y a veces con cierta locura, a favor de sus vecinos. Puede que el Viejo no fuera un demócrata con todas las de la ley, pero buena intención… haberla había. Y eso debe tenerse en cuenta, ¿no?, que para eso es de bien nacidos ser agradecidos. Y si el pobre trastabillaba cada vez más al andar y al hablar, y el hombre por fin se decidía a traspasar la fidelidad de sus votantes a un mozo, ¿cómo iba la gente a traicionarle? Si hay que votar al nuevo, se vota, O Meu Rei, lo que usted diga.

De esta historia de traspaso de papeles (que no de plenos poderes) entre O Vello y O Novo hace ya cuatro años. Ahora, en el momento en que Paco Baira aparece en escena y quiere arrebatarle el poder al PL, Morgado, su fino bigotito y su corte de pelo perfecto llevan ya una legislatura entera al frente de la Xunta de Galicia. Cuatro largos años en los que ni un solo día ha dejado de recibir las pullas del irreductible Don Eduardo, confinado desde hace tres a una silla de ruedas pero libre -no sólo como siempre, sino más que siempre- para decir lo que le venga en gana.

«¡Baira! Tampoco ése tiene lo que hay que tener: cerebro y bemoles. Pero al menos sabe en qué tierra vive», había soltado el viejo ogro en la prensa regional, justo al día siguiente del mitin de Pontevedra. Sí, justo ese mitin que el candidato socialdemócrata y la gran actriz Lina Enciso habían convertido en lujurioso carnaval.

«Tampoco».

Ese «tampoco» del maldito viejo estorba a Morgado como una piedra en el zapato. El actual líder del PL agradece al patriarca que criticara a Baira, pero, ¡coño!, ¿a qué venía eso de «tampoco»? Ya podía callarse de una puñetera vez, el enjundioso ancianito de los cojones.

«Tampoco»… ¡Y una leche!

Además, estaba lo otro. O sea, la filípica que el todopoderoso actual presidente de la Xunta había tenido que aguantar, menos mal que en privado.

"la creación de Adán", de Miguel Ángel

«La creación de Adán», de Miguel Ángel

Moriría Morgado antes de confesar que Don Eduardo le advirtió que con el rumor del adulterio no iban a conseguir nada o, todo lo más, unas cuantas toneladas de bochorno: «Pero hombre de Dios… Ni se le ocurra soltar eso. Su asesor nuevo… Ese no tiene ni pajolera idea. Tanto dinero para que venga con cuatro parvadas. Y qué, si ha estudiado Comunicación en Estados Unidos. Pues muy mal. Peor me lo pone. ¿De qué nos conoce, ese señor? No tiene ni idea de que aquí las señoras son de armas tomar y que nadie se escandaliza de nada, que esta es tierra de hombres perdidos en la mar y de emigrantes que si te he visto no me acuerdo. Si soltamos por ahí el chismorreo de que le han puesto los cuernos al Juanito Lastra, aún encima la gente va a jalear a Paco Baira, porque es guapa la Rosa Castro, ¿eh? No tanto como la madre, pero guapa sí, eh…

-Pues sí, ¡vaya yegua!

-¡Morgado, repórtese! No admito que me compare usted a esa señorita con un equino…

-Pero Don Eduardo…

-Cállese, carallo. Cállese y aprenda a requebrar a una mujer como se merece, hostia.

Caminaba ya el excelentísimo presidente de la Xunta de Galicia hacia la puerta, vencidos los hombros, grave la faz, plomiza la impedimenta, cuando la voz tajante del ancianito impedido le cortó en seco la retirada:

-¡Morgado!

-Diga, Don Eduardo.

"Ande, Morgado, váyase tranquilo"

«Ande, Morgado, váyase tranquilo»

 

-Nada, hombre, nada. Ande, no se apure. Que se vaya usted tranquilo… y sobre todo que se acuerde de no retorcer las cosas para que aparenten ser lo que no son. Eso siempre sale mal. Ya lo intentaron los clérigos implicando a Thomas Jefferson en la secta de los illuminati… ¡Déjese de conjuras y contubernios, hombre! Fíjese bien lo que le digo: si usted suelta el rumor y alguien se entera de que somos nosotros quienes lo difundimos…

-Pero si…

-Pero qué, hombre de Dios, ¿pero qué? ¿Por qué me interrumpe? Usted sólo tiene que acordarse de una cosa, una y nada más…

-Usted dirá.

-«¿Por qué tendría que actuar como un necio romano y/ perecer/ sobre mi propia espada?»

-No sé si le entiendo…

-¿Que no me entiende? ¡Me cago en el carallo bendito! ¿Qué no me entiende? ¡Pues que no se le ocurra rajar la barriga a su propio partido, difundiendo el soplo ése de los cojones! Y por cierto, oiga, hágame el favor… Déjese de tanta neuro-comunicación y tanto asesor americanoide de los huevos, ¡y lea usted algo, hombre¡ ¡Lea Macbeth! O el Mortadelo, o el Hola. Pero lea, hombre, lea algo que no sea el periódico, que lo que pone ahí, en esas páginas, ya se lo sabe usted, que buenos dineros le cuesta al partido, oiga… Bueno, ande, váyase. Váyase que me cansa.

Cerrada la puerta, recuperada la dignidad de excelentísimo líder de los gallegos, al suplente de Don Eduardo le entra una irreprimible congoja. Pero lo que le duele no son los gritos del Viejo, sino las frases paternalistas y condescendientes, los inevitables mimos que se reservan para un niño tonto, poco dotado.»

……………………

E

 

 

Acerca de Esclavitud Rodríguez Barcia

Periodista y escritora, autora de las novelas "Un rumor que no se va" y "Nunca más tu sombra junto a mi". Ha trabajado como consejera técnica en la Secretaría de Estado de Comunicación (España) y formó parte del equipo fundador de Inversor Ediciones. Redactora en prensa económica y creatividad publicitaria. Nació en Vigo en 1961. Es Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense y Máster en Comunidades Europeas por la Escuela Diplomática de Madrid.
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