Empresas que secuestran a ancianos

 

Foto EFE

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Acabo de presentar esta reclamación ante el Defensor del Pueblo:

«Necesitamos regular la accesibilidad de los ancianos a los servicios de las empresas de telefonía, Internet y televisión. Vulneran toda la legislación sobre accesibilidad. Me refiero a que lo que hacen es exactamente lo mismo que si un edificio o un autobús no tuviera rampas de acceso para impedidos.

Me explico: a mi padre (un anciano con muletas de 82 años) se le ha estropeado el teléfono. Él vive en Vigo y yo en Madrid. Y yo, desde Madrid, he tenido que llamar a Movistar y pasarme tres horas de reloj (¡de reloj, no metafóricas!) haciendo las gestiones pertinentes para que acuda un técnico a arreglarle la línea.

Esta es la barrera con la que Movistar secuestra a mi padre y a millones de ancianos como él: no hay un teléfono de Movistar atendido por humanos desde el primer momento. Lo que hay es una máquina que te repite pulse 1 o 2, lo cual para un anciano armado con un móvil que apenas entiende es como indicarle: «Pulse usted Infinito y a ver si algún angelito le asiste».

Mi padre tiene suerte porque, aunque el angelito que soy yo vive a 620 kilómetros, dispongo del tiempo necesario para evitar que Movistar secuestre a mi progenitor en su domicilio, puesto que eso y no otra cosa es lo que significa estar sin teléfono fijo.

Para millones de ancianos, la ausencia de un operador humano es una barrera física en toda regla, insisto. ¿Por qué? Porque además del teléfono-maquina que para él es infranqueable, lo que Movistar pone a su disposición es una dirección de Internet. ¿Cuántos ancianos españoles tienen ordenador en su domicilio? ¿Cuántos de ellos saben usarlo? ¿Cuantos de los que no saben usarlo viven solos? Disponer de una línea de Internet les sirve para tener acceso a contenidos televisivos, pero eso no significa que puedan usar la red para las cosas más elementales. Son mayores. Ma-yo-res. ¿Entiende alguien el significado de esa palabra? Y que no teman las empresas verse desbordadas por el uso masivo (por parte de todos los usuarios) de ese servicio. Los que nacimos o maduramos en la era de Internet sabemos usar la vía más rápida. Lo es para nosotros. No para las personas que construyeron la España que hoy tenemos pero que ya, por fin, se merecen un descanso. O un respeto. Por lo menos, un respeto, un no cerrar los ojos a esa ancianidad a la que todos llegaremos.»

Estimado Defensor del Pueblo: reclamo que su institución promueva la exigencia legal de que todas las empresas de telefonía y similares dispongan de una línea atendida por humanos (tecnología que los ancianos entienden) desde el mismo momento en que uno marca el teléfono y se produce la conexión.

Acerca de Esclavitud Rodríguez Barcia

Periodista y escritora, autora de las novelas "Un rumor que no se va" y "Nunca más tu sombra junto a mi". Ha trabajado como consejera técnica en la Secretaría de Estado de Comunicación (España) y formó parte del equipo fundador de Inversor Ediciones. Redactora en prensa económica y creatividad publicitaria. Nació en Vigo en 1961. Es Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense y Máster en Comunidades Europeas por la Escuela Diplomática de Madrid.
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