Mi vida (y la tuya) es un poema

“La poesía viaja del misterio de uno al misterio de todos, y en ese encuentro gana su transparencia”

(Juan Gelman)

………….

        Cuento de amor sin poesía

Recuerdo mi altivo silencio,

la sonrisa que me condujo a la salida.

Fui el dragón que cierra la boca

y se ahorra el fuego, elegante.

Pero ya ha pasado tanto tiempo que me voy a permitir

el grito,

el dolor,

la humillante verdad,

el plomo que no te dejé ver

a ti,

el eterno campeón,

el de la lanza en ristre que estrenaba

princesa nueva,

reseteo,

te cambié porque eras mía.

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"Luna", Instalación del artista chino Wang Yuyang.

“Luna”, Instalación del artista chino Wang Yuyang.

Luna de saldo

Barajo burlona la herrumbre gastada

de tus palabras viejas.

Qué me importa a mí el amor o el desamor,

el deshonor de acabar con quien dices que amas.

Qué me importa a mí lo que fue.

Aquí poderosa declaro:

ya no habrá más trampa ni angora.

Adoro rotunda la roca, tierra, suelo,

el bendito apagón del cielo estrellado.

Aquí estoy, por fin en pie,

desechando el  brillo barato de esa luna

ornada de cráteres.

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“Realidades líquidas”, de Juan Gallego y María Triviño

El Tesoro

Podría escribir que la tarde de playa
transcurrió entre dos nadas.
(Tumbarse y nadar. Leer y mirar).
Pero estaría mintiendo.
La verdad está en el oro que me entregaron las nubes,
la cresta de las olas, la niebla que hizo amago de presencia
y de pronto se esfumó en su traje de fantasma.

Podría escribir que es nada lo que hice.
(Sentir. Oler. Vivir).
Pero estaría estafando a quién me lee.
Me pasé la tarde pensando cómo explicar que hay un tesoro escondido
ahí mismo,
donde los críos gritan gozosos.
Cómo contar que ellos aún no lo saben, pero que la riqueza
ya la tienen.
Porque andando el tiempo,
rota el alma,
no necesitarán ningún mapa para encontrarse a sí mismos.
Tendrán dentro el espejo del mar,
la bravura del agua que les enseñó
a revolverse y luchar.

NO SÉ QUÉ TIENE

Me persigue el mar.

La pintora Maruja Mallo, adoradora del mar, vestida de alga

Allá donde voy, viene conmigo.
Pienso en el mar tormentoso, si tengo miedo.
Y en el amable mar en calma, si me sonrío.
No sé qué tiene el mar,
que extraña red tendió para atraparme
y hacerme alga, pez, agua que echa en falta
el mar,
cuando no está.

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Shadi Ghadirian

FUERA DE FOCO

Dicen los míos que soy así:
una línea recta, previsible, simple como el café que alumbro
en la mañana.

¿Sólo yo me veo los posos,
el turbio corazón que se desgarra?

Ellos me ven exacta, lejos del barro
que guardo en mi garganta.

¿Hay peor tortura que esta pulcra geometría
que reclaman?

Pero habrá que hacer como si nada.
Me ataré limpio el delantal.
Los polluelos aún viven en el nido.

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Nigel Wan Nieck

Nigel Wan Nieck

Fragor

Yo te tuve allí,

al alcance de mi corazón,

y me quedé escuchando el tuyo.

              Poco a poco, el fragor nos fue acunando.                  

    Pero  olvidamos que el amor no tiene riendas,

 que se desboca sin avisar,

 que de nada sirven

 la huida, el viento, los ruidos.

 El mar no se disuelve.

 El mar no calla nunca.

Estalló de nuevo hace apenas un instante,

 cuando el azar te trajo a mí y dijiste mi nombre

serio,

sin saludos,

como si sólo levantaras la voz para llamarme.

 

Duele el fragor.

Duele como nunca cuando dejas en mis ojos tu tristeza

y me abrazas callando,

 envuelto en la evidente cautela que al fin nos delata.

Habrá que esperar.

Llegará el tiempo

en que de esta ternura asfixiada

nazca

 un recuerdo amable y lejano,

un abrigo eterno para los días de hielo.

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Collage mural de JR; artista francés

Collage mural de JR; artista francés

Fango oscuro entre las algas

¿Acaso no gime violento el mar,

desmelenado en la tormenta?

¿Cómo quieres que me contenga  yo

si soy agua, fango oscuro entre las algas,

el viento despeinado que nunca se apacigua,

remolino que quisiera paz,

tu amor,

la honda caricia que no llega?

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Mural de Sean Yoro

Mural de Sean Yoro

Rumor de mar

Es el mar como el amor:

un rumor que te acompaña,

un rumor que no se va,

imposible de acallar.

Puedes darle la espalda,

aturdir un rato tus oídos,

atender otros compases.

Puedes huir, saltar, gritar

trepar

hacia la cálida duna que te llama.

Puedes dejar que te abriguen otros brazos,

el corazón que te es ajeno.

Puedes encaramarte a lo más alto

y gozar al fin de lo que un día te fue extraño,

pero aun allí, en la cresta de la tierra,

dulcemente abrigada,

tendrás que rendirte a la evidencia:

es el mar, como el amor,

un rumor que no se va,

imposible de acallar.

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Leopoldo Novoa, emigrante gallego en Montevideo

Obra de Leopoldo Novoa, emigrante gallego en Montevideo

Migrante

Camino desconocida entre calles

que me saben de memoria.

Me han visto pasar mil veces:

paseando a mis bebés,

calmando travesuras,

discutiendo adolescencias.

Camino desconocida entre calles

que me han visto envejecer.

Y sin embargo no son mías.

Me muerde poderosa la nostalgia

de mi clan, de la vida

que no tuve,

de las calles conocidas,

las que abrigan a los míos:

hermanos, primos, los viejos amigos. Familia.

Sé que no puedo desandar,

que no es posible caminar hacia atrás,

hacia las calles mías.

Sólo puedo

de cuando en cuando

encaminarme hacia allá,

donde la arena que guardó mi ausencia

me crea entera en mi visita,

otra vez niña, tan joven. Fugitiva.

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Obra del checo Jiri Georg Dokoupil

Obra del checo Jiri Georg Dokoupil

Distancia

Oigo a la vida galopar,

lejana.

La oigo hablar con los otros,

burlarse a ratos

de la mujer que la persigue.

Oigo a la vida susurrar

que yo ya no soy yo,

que me perdí.

………………………..

Obra de José Luis Ceña

Obra de José Luis Ceña

Esperanza

Uno puede vivir asomado hacia fuera,

y así ir bebiendo

la luz que llega hasta los ojos.

Uno puede pensar en sangrar para siempre

y aun así caminar derecho,

conforme en el dolor que le sostiene.

De tanto vivir hacia fuera, quizá el día penetre

muy dentro.

…………………………..

cenicienta

Matemáticas de Cenicienta

Hay que trabajar, hay que limpiar,

hay que mirarle las muelas a ese niño,

vigilar si el pelo se enreda en los piojos

o si hay leche, fruta fresca, besos que alejen

la sombra fría

 que aquí no entra.

Afanada en lo siempre necesario,

perdí la cuenta,

blindé mi boca.

Pero ya se hicieron los “hay que”.

Ya caminan firmes los que un día fueron niños.

Y ahora soy yo la que flota,

 perdida

en los deberes de amor sin resolver,

en la ecuación que aún me intriga,

incapaz de decidir si será suficiente

 mi fe.

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Obra de Rodolfo Stanley.

Obra de Rodolfo Stanley.

Cortejo de ministros

Busco otra vez la foto,

la del ministro y la ministra,

los dos que pelan la pava,

los dos detrás de la gran mesa,

un descanso en la gran cita.

Sentados, se miran de soslayo.

Le vemos a él, adelantando el pecho;

la vemos a ella, inclinando la cara,

desplegando el abanico.

Busco otra vez la foto,

y  me fastidia no encontrarla.

Pero da igual.

Tú la recuerdas, seguro.

Imposible olvidar el entendimiento mutuo,

la absoluta entente entre naciones,

él y ella

disolviendo fronteras. 

La foto la tomaron durante el refrigerio

de no sé qué cumbre

de esas bienales,

ibero-americanas.

Comprenderás que yo, como tú,

  ya olvidé la cumbre,

los textos manoseados,

los acuerdos ninguneados.

Yo, como tú,

sólo me acuerdo de la entente romántica 

de él y de ella,

escoradas sus sillas al centro,

allí donde todos sentimos

la gravitación inevitable.

Supongo que dirían que la cumbre quedó en nada,

¡pero qué tontería!

Porque en conclusión,

en eterna e inapelable conclusión,

aquí siguen

en mis ojos y en los tuyos

él y ella,

el ministro y la ministra,

conmovidos y eternos,

pelando la pava.

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"El beso", del inglés Gera.ld Laing

“El beso”, del inglés Gerald Laing

Abrazo

 

Un latido antiguo me trae la ternura

de aquel amor que no tuvimos.

Parece mentira que aún abrigue

lo que tanto tiempo fue silencio.

Admito que quedamos en negar lo que nunca llegó a ser.

Pero aun así me pregunto

 si también tú te abrazas

alguna vez

al terco recuerdo, la suave coraza,

el dulce dolor del amor

que no fue.

 

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"Los amigos del subway", de Dario Ortíz.

“Los amigos del subway”, de Dario Ortíz.

Amor

Si todo fuera tan sencillo como el sexo,

no habría pérdida.

Nada hay de complicado en dos labios que se juntan,

dos carnes que intercambian.

Lo grave es el anhelo,

el pozo sin fondo,

la rueda que gira.

Ya no te quiero y me habitas.

No te oigo y me ensordeces.

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Imagen de Susana Khabbaz

Imagen de Susana Khabbaz

Exilios

Mi barrio tiene destellos de rico,

orgullos de pobre.

La piel ajada de la vieja dama

y el fresco Caribe

se enlazan  del brazo.

Comienza el relato de la vida asentada, casi en

final.

Principia el relato de la vida difícil, la que aquí migra, sacrificio

adelante.

Pero a veces la amistad es fiesta triste.

Quizá la piel ajada de la vieja dama termine en la noche

el relato cierto,

la historia que incluye resentimiento, el dolor de quien depende

y no quiere.

Quizá el Caribe no sienta el calor y en la noche,

en las confidencias verdaderas de la almohada,

deje crecer la mala hierba, el rencor de quien depende

y no quiere.

Mi barrio, valiente.

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"Cabeza de peixeira", de Maside.

“Cabeza de peixeira”, de Maside.

Nosotras

Cuando mis hijas se calzan tacones

y caminan elegantes,

pienso en mi abuela.

También ella fue torre esbelta,

hermosos los brazos que oscilan,

puro equilibrio.

 

Cuando la senda era estrecha,

cuando el mundo cabía aún entre el maíz y el mar,

mi abuela desfilaba de puntillas,

calibrando el paso,

un enorme peso en la cabeza.

El truco era simple:

aquel trapo enrollado en lo alto

y el bellísimo gesto

(puro chic, gran glamour)

de alzar los brazos y aupar el cesto.

Un impulso

y arriba reposan ya

patatas, sardinas, manzanas

el mundo entero de la jornada.

 

Qué lección de clase,

qué saber estar,

llevar las viandas en vertical,

con la mirada fija en el frente, sabe Dios lo que vendrá

 y la nieta de la mano,

admirando el porte de la torre esbelta,

adivinando

lo que la abuela tiene,

lo que habrá que tener

andando el tiempo,

perdida la infancia.

Pero he cumplido.

Bien lo sabe, la mujer de la cesta.

Camina ella en los tacones de mis hijas,

elegante como siempre

feroz

sosteniendo el mundo,

puro derroche de glamour al caminar.

Imagen de Enrique Mayer

Imagen de Enrique Mayer

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Pintura anónima. Es un clásico en la historia del arte, y también una rareza: es uno de los pocos cuadros que refleja el gesto de reír.

Pintura anónima. Uno de los pocos clásicos que refleja la risa.

Al diablo

Nada es derrota si se olvida,

si se cuela donde habita la risa.

Muera el moho de los tristes.

¡Qué estornude el diablo!

Yo me voy al mar con mis ángeles,

vestidos de blanco.

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Supervivientes

Pasan los años y aún mimo tu risa,

Imagen de la serie "Orgullo y dignidad", de Emmanuel Cruz Muñoz

Imagen de la serie “Orgullo y dignidad”, de Emmanuel Cruz Muñoz

el eco de tu voz.

Pasa el tiempo y no te roba.

¡Qué larga resistencia, esta ternura!

Pasa la vida y sé que añoras,

como yo,

la palabra que me hurtaste,

el amor que en mí quedó.

 

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Leandro Lamas

Ilustración de Leandro Lamas.

Mil veranos de amor

Cuando todo empezó,

creía a ciegas que el tiempo era liso,

que no habría cráteres ni montañas heladas.

Pensaba, mi amor, que el mundo sería para siempre

la tarde feliz que me llevaba a tu lado.

Ahora que ya han pasado mil veranos,

aún me sorprende qué fugaz fue el descanso.

Me pregunto si alguna vez no hubo lucha,

si fue verdad la plenitud de mis manos,

las que hoy te hartan si aletean demasiado,

si se esconden o me duelen o te escapan.

Cuando todo empezó,

no pensé que el mundo se me haría cuesta arriba,

una densa lucha que me agota.

Qué pocas veces me dejo ir y olvido,

con la vana ilusión del tiempo liso,

igual que cuando todo empezaba.

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Imagen de Nigel Van Wieck, un pintor que nos remite de inmediato a las historias que sugería Edward Hopper.

Imagen de Nigel Van Wieck, un pintor que nos remite de inmediato a las historias que sugería Edward Hopper.

Tu presencia

Levanto la mano hacia mi pelo

y lo ahueco un poco, contigo dentro.

En la sonrisa que esbozo distraída en el semáforo

también te tengo.

Adivina a quién me agarro siempre en la tormenta.

Por más camino que recorra en mi infierno de pequeños quehaceres,

por más run-rún que haya en la cabeza que atiende atenta a su trabajo,

por más que haga,

no te vas.

Yo vivo dentro y fuera de quien soy,

tendiendo mis sentidos a todo lo que salta o me requiere,

pero aún así,

créeme,

no te pierdo.

Estás aquí, siempre aquí,

en el tacto de esta mano que aquel día deseaste.

En el tacto de esta mano que aún hoy, tan de mañana,

de repente acariciaste.

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Primavera

Hubo un tiempo en que el triscar de las ramas,

"Dos mujeres en la ventana", de Murillo.

“Dos mujeres en la ventana”, de Murillo.

el sol amable, los días que se abren,

estallaban en mí como la cereza fresca

que hoy me llevo a la boca, indiferente.

Ahora se me escapa el comienzo. Y duele.

Trato de escuchar la música en el aire,

de mirar el sol y los días abiertos

y me hago la promesa de forzar lo que hay,

de ser capaz otra vez de traer hacia mi

lo que fue lo más dulce,

la caricia que me hacia huir del pupitre hacia la playa.

Quiero ese brote de fuera, plantado hacia dentro.

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Marc Chagall retrató muchas veces, de forma idílica, el amor que le unía a Belle, su esposa.

Marc Chagall retrató muchas veces, de forma idílica, el amor que le unía a Belle, su esposa.

Storytelling

¿Qué sería de mi o de ti sin la mentira?

La mentira piadosa

que te hace encajar en la seda de ese guante

que te tienden.

 

Bendice bien a gusto

la mentira que te dices a ti mismo.

Bendícela si te lleva a vislumbrar un horizonte rojo,

en resplandor,

allí donde no hay nada

si no es otra piedad encendida,

una historia que se ajusta como un guante,

pura seda,

a lo que un día ya lejano deseaste.

La danza", otro ejemplo del romance de Chagall con la idea del amor.

“La danza”, otro ejemplo del romance de Chagall con la idea del amor.

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Imagen de Gloria Lapeña Gallego

Imagen de Gloria Lapeña Gallego.

Rosa perenne

Quizá la vida sea en su resumen sólo esa rosa que aferramos

por un tiempo.

A ella volvemos una y otra vez, y eso basta.

Sería pedir demasiado que la luz durara siempre,

o que el mar se hiciera eterno en el azul de un día claro.

 

Pongo yo entre mis labios la paz que es mía, y quizá tuya,dibujo

si tú sientes también el digno orgullo de saber

que alguien te entregó tu rosa

aquella vez.

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Al oído

Cuando quieras quererme a lo grande,

"Matrimonio", del pintor argentino Omar Biscotti.

“Matrimonio”, del pintor argentino Omar Biscotti.

ahorra con rabia las frases rotundas.

Esconde, por favor, las mariposas,

la absurda necedad de nombrar

lo que aquí tengo, entre los dedos.

 

Cuando quieras quererme a lo grande,

no te exaltes, no te quemes, no exageres.

Quiéreme al oído, con el silencio denso

que me llega dentro,

allá dónde sé que sólo los tristes preguntan.

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Llueve

"La mujer de rojo", del pintor húngaro Emerico Imre Toth.

“La mujer de rojo”, del pintor húngaro Emerico Imre Toth.

Un domingo de lluvia empapa el alma.

Llega el agua a lo más hondo.

 

Un domingo de lluvia te hace viejo.

Saca cuentas, pide el saldo y te presenta

la factura, el sueño roto,

ese diente tan mellado en tu sonrisa siempre coja.

 

Hace falta voluntad, un feroz deseo de victoria,

para acordarse del domingo que hubo, aquella vez,

cuando el cielo bendecía la inocencia.

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Préstamo

"Nostalgia de un día", de Gustavo Boggia.

“Nostalgia de un día”, de Gustavo Boggia.

I miss you.

Me acojo al préstamo.

Acuno las palabras ajenas, musitando.

Las digo bajito,

disfrazadas del torpe disimulo,

del bisbiseo secreto de esta gata ansiosa,

la misma que clama que no quiere nada.

 

I miss you.

"Lluvia", de Yuko Yamada.

“Lluvia”, de Yuko Yamada.

La lengua prestada llena de seda el vacío,

se acopla silbante al filo de mi cuerpo.

 

I miss you.

Sílabas que vuelan en un mohín breve,

lejos de  la rotunda hondura

del verbo mío, el que no digo.

 

I miss you.

Un suave leve raso me ahorra el terror.

Para echarte de menos sólo admito el soplo fugaz,

el aire leve que se escapa de mis labios si musito:

I miss you, I miss you so much, amor.

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Creación de Guio Daniele.

Creación de Guido Daniele.

Contra el cielo

Eres el estorbo perpetuo,

el perseguidor implacable,

la sombra omnipresente que convierte en ceniza

la alegría entera de otros días.

 

Piso las hojas de este otoño

y al admirar su color,

su grácil caída,

sé que miento,

que sólo pienso en la belleza de tus manos aleteando contra el cielo,

aquel día de luz.

…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….

El mar según Urbano Lugris, quizá el pintor gallego que mejor ha sabido narrarnos todas sus profundidades.

El mar según Urbano Lugris, quizá el pintor gallego que mejor ha sabido narrarnos todas sus profundidades.

Dragón nuestro

El mar no tiene tiempo para cuentos.

Nunca habla de dragones ni princesas rescatadas.

Prefiere a los otros valientes, los de todos los días:

los hombres llenos de frío que atraviesan las olas para salir a pescar;

las mujeres que escarban la arena, en busca del marisco que comprará

abrigos, libros,

bienestar,

esta casa caliente que se asoma a la hierba donde os veo jugar,

resguardados de la orilla.

 

El mar no cuenta cuentos.

Para dragón, contamos con él.

…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………… La mano de un hombre

"Sirenas", de George Malkine

“Sirenas”, de George Malkine.

 

Mataría por recuperar el viejo gesto.

La mano de un hombre abriendo la puerta,

corriendo delicada del pomo a la osadía

de posarse invitadora en mi cintura.

 

Mataría por saber si es verdad que hubo amor

en la mano de ese hombre,

el que llevó su osadía más allá del abrazo

y mi estupidez.

.………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….. Caricia

Cuando el tiempo se da la vuelta

"Pareja de baile", de Botero.

“Pareja de baile”, de Botero.

y te encuentro de nuevo, estremecido,

bendigo el tortuoso camino que nos lleva.

 

Un leve roce,

como si no fueras tú quien me tortura,

y vuelvo a verte desprendido de las sombras,

como fuiste.

 

Se agradece esta caricia

del tiempo que se arruga,

que se encoge alborozado y nos devuelve

un atisbo,

la esperanza que fuimos

tú y yo,

la juventud.

……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………. Qué extraño

Asombran las ausencias de la playa de invierno.

¿Dónde se guardan la risa, el juego,

el calor que hubo en la arena mojada?

Paisaje marino con figura humana, de Iban Navarro

Paisaje marino con figura humana, de Iban Navarro

Asombra el invierno en la playa con la misma extrañeza

con la que caen los años y un día,

uno cualquiera,

un rayo de sol atraviesa el espejo y descubre

la mancha,

el cansancio,

la piel arrugada.

Asombra el invierno en la playa con la misma extrañeza

con la que oyes latir ese corazón tuyo que grita

tan joven,

infatigable.

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"La mujer-libro", de Salvador Dalí

“La mujer-libro”, de Salvador Dalí

No pueden traer lo imposible

Los poemas de amor

son un saco sin fondo,

un pozo que no sacia.

 

Lo que otros escribieron no nos da

lo imposible:

el tacto,

el hueco exacto de la mano que echamos en falta.

Unánimes somos en lo que quema o tanto mata.

"L'oeil cacodylate", de Picabia.

“L’oeil cacodylate”, de Picabia.

Apreciamos por tanto la intención de las palabras

cuando inútiles nombran

por qué me faltas,

qué no tengo entre mis manos.

Pero no es eso lo que busco.

Yo no quiero el enunciado,

sino el nido,

tu mirada que se apoya íntima en la mía,

el corazón que hurtas a ésta que soy yo,

la que te llama.

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Te llevó el tiempo

La célebre Rosita de la historia del cartelismo, vista por Michael Oswald (Michaelo)

La célebre Rosita de la historia del cartelismo, vista por Michael Oswald (Michaelo)

La vida esparce quehaceres,

pacientes y tercos invasores

que enladrillan la ausencia,

arrinconando la nostalgia.

 

Cuando el amor no duele,

se acabó.

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"La mirada ausente", de Edard Hopper

“La mirada ausente”, de Edward Hopper

Deseo

Ya nadie puede entregarte la luna cuando creces.

Perdida la inocencia,

queda sin embargo el anhelo,

la fe que no muere.

 

Aún tengo sed de lo que nunca he tenido.

Espero al galán o la estrella que me acune en la noche.

Aguardo.

Quiero ver mi estela allá, donde quema el cielo. ………………………………………………………………………………………………………………………………….

"¿A dónde iría?", de Urbano Lugrís.

“¿A dónde iría?”, de Urbano Lugrís.

¡Madre, qué susto!

Los vi saltar rocas abajo,

donde rompe el mar.

Después, desde el camino que termina,

junto a las casas,

admiré mi mar,

plácido y brillante,

tendido al sol.

Mi mar,

por un instante gato,

"Marea alta", del chileno Andrés Manríquez.

“Marea alta”, del chileno Andrés Manríquez.

engañosamente gato,

el gato dormido que se deja acariciar.

Paseé. Y nadé y leí.

Y cerré los ojos, más tarde,

mullendo arena.

Así que fue la fresca brisa súbita quién me avisó:

“A punto está el relevo, la pleamar.”

Corrieron mis ojos de angustia,

como antaño,

como tan pocos años atrás,

hasta que allí los vi, bien arriba,

¡a salvo!

Volví a reír con ellos,

gozosa de aire,

triste y feliz a la vez,

extrañada de pensar que ya he cumplido y no hago falta.

Qué cosa más difícil:

admitir que mis hijos viven ya mar adentro,

que la orilla de la infancia sólo la tocan hoy para gritar,

burlones:

“Mamá, qué tonta, a punto estabas de chillar”.

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Larga distancia

Maletas, en la visión obsesiva de Eduardo Urculo.

Maletas, en la visión obsesiva de Eduardo Urculo.

Hacía mucho tiempo que no volvía a la estación.

Se me había olvidado la larga distancia de mis sueños.

Sospecho que vendría bien volver de vez en cuando,

aunque sólo fuera para precisar si es llegando en lo que estamos.

 

Podría proclamar que mis maletas son mejores y son más,

escandalosamente muchas más, que las que traje hasta aquí, tan joven.

Pero también podría susurrar que mi único deseo es volver

a encontrarme en la estación, tan joven.

 

No soy yo ésta que está.

Me perdí no se dónde, en una rendición sin condiciones.

Mis maletas son lustrosas y grandes,

dan fe de lo que guardan.

Es mi rostro el que vuelve roto aquí,

a la estación donde llegó, tan joven.

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Historias

"Sirena", pintada por John Waterhouse.

“Sirena”, pintada por Waterhouse.

Hay una historia hermosa que nunca contamos:

la del agua subterránea que nos sacia.

Hay palabras condenadas,

secretos que abrazamos

a escondidas.

 

Hay historias milagrosas:

esas que tú ya sabes,

esas que no se cuentan pero matan

la tristeza,

el desamor,

la penuria de los vivos. ………………………………………………………………………………………………………………………………….

Nido

El hueco de tu brazo.

Es la única patria que deseo,

"Flaming June", de Fredriock Lord Leighton

“Flaming June”, de Fredrick Lord Leighton

el único himno que me llama.

Dejarse caer rendida, y nada más.

 

Sobran la prisa y el bullicio,

el adorno y los caminos.

Basta la senda que me lleva

hasta tu nido.

Descansar por fin, y nada más. ………………………………………………………. Una gota, otra más

Nunca quise ser la alta roca que otea el horizonte.

¿Para qué su majestad, su firme marcialidad?

Yo no quiero apabullar, sino sentir.

 "O mar", mural de Alfonso Costa.

“O mar”, mural de Alfonso Costa.

Mírame a mí como navego y me zambullo y zarandean.

Soy Nada, Semejante, la gota mil veces igual

que sigue a otras iguales.

Soy el agitado mar que vence

poco a poco

la pétrea majestad de la reina solitaria. ………………………………………………………………………………………………………………………………….

Claridad

La casa en orden atenúa la tristeza.

"Marilyn", según Andy Warhol.

“Marilyn”, según Andy Warhol.

 

Cuando la vida me mata,

empuño la escoba,

vacío cajones,

convierto el pasado en vertedero.

Trepo a la ventana,

invento otro horizonte,

ordeno el paso de la luz y el aire fresco.

Llega la limpieza. Y la claridad que quiero.

 

Cuando el alma se apolilla,

me obligo a ventilar el cuerpo.

El porte y el atuendo, en vertical.

La raya luminosa alzando el párpado.

La camisa, clara.

Y busco en el espejo la alegría,

que también navega de fuera hacia dentro.

………………………………………

Retorno

John Collier

Emigro cuando el cielo clama que es verano.

Entonces me detengo.

Dejo mis cuentos, agonizan mis palabras.

Abandono este Madrid tan afilado,

y vuelvo al colchón de la arena de mi ría,

donde yo soy  yo y jamás me pierdo.

Me enredo en la caricia del viento,

en el mar que me envuelve.

Sentada en la orilla, descanso. Olvido. O quizá sea al contrario. Quizá recuerdo.

Lo recuerdo todo y trabajo.

Trabajo intensamente, aunque sin lápiz ni teclado.

Junto al mar en que nací

disfruto del aire que me limpia,

de la paz de estas manos que agradecen

no luchar contra las teclas

sino el placer de cuidar

a quien me cuidó.

…………………………

Obra de Olga Sacharoff

Chamán

Quiero ser chamán junto al fuego,
contadora de los cuentos viejos
que nos hacen pájaro, risa, cosa frágil.

Quiero ser chaman, pero no llego ni a socia
del club más modesto.

¡Cómo ser chamán si ni siquiera me siento en el corro!

Soy la niña rara que tropieza en la raíz
y se esconde torpe en el arbusto.
Soy la que nadie llama cuando la noche se enciende
y la tribu se acerca entre risas al fuego que brama.

¿Cómo ser chamán si soy
la joven que anda encogida,
la mujer que vive agazapada?

Pero cierro los ojos. Sueño.
Cultivo la esperanza.
A nadie daño si escribo y pretendo
ser yo por fin la hechicera,
la voz de ese corro que rehuyo
y me da miedo
y aun así me abre los brazos.

 ……………………………….

El dolor

El dolor es una urgencia

allí donde el ombligo se hace nudo.

Te tumba en la cuneta,

te expulsa al margen.

Qué desolador, el arcén de la locura.

El dolor no se comparte.

Siempre es de uno para uno,

la torre impenetrable

que sin piedad nos mata

y a veces

-no todas, quizá muy pocas-

nos crea y rehace.

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EL ÚLTIMO VERANO

 

Este junio es el final. El verano se esfumó.
Ya no habrá más espejismos de belleza.
Pero aun así me busco y veo
el valor que anida
en mi hombro firme, mis piernas fuertes,
y más aún en el hueco de esas manos diligentes, tan veloces.
Qué me importa a mí la ruina de mi vientre.
¡Ése ya cumplió!
Más me vale sortear los escombros
y acudir presumida a mi espalda,
esa que de tanto pelear se ha hecho piedra,
roquedal, irredento acantilado en pie de guerra.

No habrá derrota en este otoño.
Sólo habrá que acostumbrarse a las ventiscas que vendrán
de vez en cuando
proclamando la ruina de mis huesos,
llenando el alma de nostalgia.

¿A dónde irá la luz que aún veo en este espejo?
Me miro y me sonrió y declaro para mi
que habrá que retenerla victoriosa en la pupila.
Aquí donde soy se detendrá la caída.
Para llegar espléndida al invierno
bastará la vanidad que aún me guarda,
la voluntad de mis ojos,
esta armadura de piel y huesos que tanto quiero,
compañera.

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Extraño

Pensé que esta extrañeza de uno mismo
se curaría con el tiempo, la alegría o las pedradas
que poco a poco aprendes a encajar.
Pero pensarse es cosa de jóvenes, de criaturas que aún creen dominar el horizonte.
Ahora que ya recojo velas,
asumo que será quimera cualquier cosa.
Sólo tengo la energía de estos dedos que teclean y dan fe
del misterio que no entiendo.

…………………………………..

Decisión

Me cansé de aguardar el tiempo antiguo.

Lo que fue no volverá.

Así que te devuelvo lo que es tuyo: 

promesas, protestas, la pertinencia

de tus reconvenciones.

Sé que me voy. Será verdad que me iré.

En voz baja, muy ligera de equipaje,

tan joven como antes.

Te dejo a ti los escombros,

la alambrada, esas púas

que ya no me desgarran.

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